Naturaleza y arquitectura

 

Anteriormente, las personas vivían en un espacio donde tenían una relación más directa con su entorno natural, conviviendo con él sin modificarlo notablemente. Con el paso del tiempo, el aumento demográfico tuvo como consecuencia la necesidad de incrementar el número de construcciones originando asentamientos consolidados, lo que dio paso al concepto de ciudad. 

 

Con la llegada de la industrialización, el ser humano comenzó a vivir en la cultura de la máquina, donde se priorizaba el consumo excesivo y la economía. Se potenciaba el permanente desarrollo de infraestructuras y de los productos fabricados en serie tales como los materiales de construcción, automóviles o alimentos, que impulsaron una desaforada explotación del entorno natural, dando como resultado ciudades en las cuales predominan los elementos artificiales en el paisaje urbano y una marcada degradación natural que se evidencia en la actualidad.

 

En nuestro principio de cambiar la tónica general de una sociedad en permanente desarrollo de productos, incentivando el consumo, proponemos volver a la naturaleza con la creación de un espacio que conviva con el medio en el que se encuentra. Para el proceso de diseño, hemos seguido los principios de la naturaleza en el espacio y la naturaleza sobre el espacio.

 

Por un lado, en la naturaleza en el espacio, se ha otorgado una gran importancia a la conexión visual con la naturaleza, una vista que permita observar sistemas y procesos naturales. También se establece un análisis de la sensación térmica, mediante sutiles cambios de la temperatura debido al flujo de aire a través del espacio y las temperaturas constantemente cambiantes de la naturaleza. 

 

Con el estudio del soleamiento, se establece una luz dinámica y difusa, aprovechando diferentes intensidades de luz y sombras, favoreciendo un ambiente natural. Se analiza la localización de la edificación y se establece una conexión con los sistemas naturales próximos.

 

Por otro lado, en la naturaleza sobre el espacio, se ha analizado la perspectiva con la que se contará desde el interior de la construcción y desde el exterior. Se busca planificar idóneamente el entorno y establecer puntos de observación que favorezcan la sensación de espacios abiertos y que establezcan lazos con la naturaleza de su entorno.

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Finalmente, y posiblemente una de las características más importantes, es la sensación de refugio que permita la construción en la naturaleza, otorgando al individuo un lugar de descanso  protegido con sensaciones de bienestar. 

 

Analizando las conductas personales establecidas en la naturaleza, se analiza el espacio creando un lugar de seguridad que permita al mismo tiempo buscar la felicidad que siempre encontramos en ella.


Solo podremos integrar naturaleza y arquitectura si conseguimos preservar la identidad de cada lugar, conociendo los procesos naturales y los cambios temporales, favoreciendo así un ecosistema constructivo sostenible donde la arquitectura sea un elemento más del entorno natural en el que se encuentra.